Niños y niñas con discapacidad, las mayores víctimas del acoso escolar, revela la UNESCO

El acoso afecta a las y los alumnos con discapacidad de manera desproporcionada independientemente de la edad y del entorno de aprendizaje, algo que tiene graves repercusiones en su educación, salud y bienestar.

La magnitud de este problema y las razones por las que estos educandos son tan vulnerables fue el tema de una reunión internacional, la tercera de una serie organizada en 2021 por la UNESCO y el Foro Mundial contra el Acoso Escolar.

La reunión internacional sobre el acoso contra los niños, las niñas y los jóvenes con discapacidad tuvo lugar con miras a la preparación del Foro Mundial de la lucha contra el acoso que se celebrará en Estocolmo entre el 1 y el 3 de noviembre.

Representantes de las agencias de las Naciones Unidas, de organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, investigadores y jóvenes examinaron los datos fehacientes disponibles y los ejemplos sobresalientes de respuestas específicas en materia de acoso.

Un nuevo informe que retoma las conclusiones principales de la revisión bibliográfica encargada por la UNESCO se presentó por primera vez durante la reunión.

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En todos los estudios examinados por el informe, las y los educandos con discapacidades demostraron ser tan e incluso más propensos que sus compañeros sin discapacidades a ser víctimas de la violencia y el acoso escolar, y en ciertos casos mucho más.

Esta situación es la misma en todos los niveles de la educación, pero en particular entre los 13 y 15 años, durante la transición entre el final de la niñez y el comienzo de la adolescencia.

Vibeke Jensen, directora de la División de Educación para la Paz y el Desarrollo Sostenible de la UNESCO, declaró que la violencia escolar en todas sus formas, incluida el acoso, constituye una violación grave al derecho de la niñez y adolescencia.

“La UNESCO promueve sistemas educativos inclusivos que erradican los obstáculos que limitan la participación y el éxito de todos los educandos. En lo relativo a los grupos marginados y vulnerables, la UNESCO proporciona una atención especial a los niños con discapacidad.’’

La violencia escolar en todas sus formas, incluida el acoso, constituye una violación grave al derecho de la niñez y adolescencia.

“Para un niño con discapacidad, el acoso es una experiencia traumatizante”, explicó Maria Njeri, embajadora de buena voluntad de la asociación Cerebral Palsy Society de Kenia.

“Desafortunadamente, recuerdo que los demás alumnos sabían muy poco de mí y de mi situación, entonces se burlaban todo el tiempo y hacían comentarios desagradables sobre mí. Me encontraba aislada en mi propio pupitre, alejada de los demás y encerrada en el aula, siendo siempre el blanco de sus burlas”, declaró la Sra. Njeri.

“Los docentes no eran mejores. Me castigaban a menudo porque no podía seguir correctamente las clases. Creo que, si la escuela y los docentes me hubieran presentado de la manera adecuada, todo hubiera sido más fácil para mí”.

Durante la última mesa redonda de la reunión mundial, los especialistas debatieron acerca de cuestiones sobre como saber si sería posible mejorar las respuestas al acoso implicando a más jóvenes con discapacidad en la investigación.

“Los demás alumnos sabían muy poco de mí y de mi situación, entonces se burlaban todo el tiempo y hacían comentarios desagradables. Me encontraba aislada en mi propio pupitre”,
Maria Njeri,
Embajadora de buena voluntad de la Cerebral Palsy Society de Kenia.

“Además de sacar provecho de la diversidad de la experiencia de esta comunidad”, declaró Mark Carew, investigador principal de datos sobre personas con discapacidad y políticas inclusivas de la organización Leonard Cheshire.

“La participación de los jóvenes en las investigaciones sobre el acoso puede empoderarlos y reforzar sus capacidades para que combatan el desequilibrio de poder relacionado con este fenómeno. Esto puede constituir también un excelente instrumento de promoción para lograr cambios en sus vidas”.

Asimismo, declaró que el enfoque de la investigación debería ser participativo a lo largo del ciclo de vida de la generación de datos fehacientes, la concepción y la difusión.

“Para que la investigación sea inclusiva para los jóvenes con discapacidad, son esenciales la disponibilidad de las competencias y de los recursos”, añadió Cathy Vaughan, jefe del Grupo de Género y Salud de Mujeres para la Igualdad en el ámbito de la salud, de la Escuela de Población y Salud Global de la Universidad de Melbourne de la Universidad de Melbourne.

“Se trata fundamentalmente de proporcionar ajustes razonables, poner a tiempo los materiales al alcance de todos, proporcionar tecnologías de apoyo, garantizar la formación en lugares accesibles, brindar transportes accesibles y gestionar el calendario del proceso para tomar en cuenta el nivel de fatiga de las personas”.