El volcán submarino de Tonga que explotó y provocó tsunamis

(TecReview).- El volcán submarino de las islas Tonga, cuya erupción provocó un tsunami en el Pacífico y cortó el archipiélago del resto del mundo, es una masa colosal que alcanza a emerger de la superficie del agua, una configuración geológica difícil de vigilar.

Situado en el “Cinturón de fuego” del océano Pacífico, zona donde el roce de las placas tectónicas provoca una actividad sísmica elevada, el volcán Hunga Tonga Hunga Ha’apai mide unos 20 kilómetros de diámetro, por 1,800 metros de alto. La mayoría están sumergidos. Para hacer una comparación, el volcán Popocatépetl tiene 25 kilómetros de diámetro por 5,400 metros de alto.

Está “basado” en el fondo del océano, pero su cráter principal ahora alcanza a emerger de la superficie del agua, formando una isla deshabitada.

¿Por qué ocurrió el tsunami?

Todo comenzó a fines de diciembre, cuando el volcán entró en erupción bajo el agua, provocando “explosiones cada vez más poderosas relacionadas con la interacción entre el magma y el agua marina”, indicó Raphaël Grandin, del Instituto de física del globo de París (IPGP).

La más fuerte se produjo el sábado, formando una fumarola de 30 kilómetros de altura que alcanzó la estratosfera. Y evolucionó hacia una “sombrilla volcánica” de varios centenares de kilómetros de diámetro sobre la región, una de cuyas partes fue cubierta por las cenizas, precisa la agencia sísmica neozelandesa.

La erupción fue tan potente que provocó un tsunami generalizado, inundando las costas de Estados Unidos hasta Chile y Japón, y mató a dos personas en Perú.

La onda de choque fue tal que la explosión fue escuchada hasta Alaska, a más de 9,000 km de distancia.

“Es excepcional. Según mis conocimientos, la última explosión audible a esa distancia se remonta a la del volcán Krakatoa en Indonesia en 1883, que causó 36,000 muertos”, explica Raphaël Grandin.

¿Qué pasa cuando se presentan estos fenómenos muy escasos, según los expertos? La subida del magma hacia la superficie libera gases que deben “presionar” para abrirse camino, creando un fenómeno de sobrepresión.

La presencia de agua “agrava la situación, pues con el calor se transforma en vapor y se distiende como en las ollas de presión”, añade el geofísico.

Todas las explosiones volcánicas están relacionadas con esta decompresión de los gases magmáticos.

“Cuando eso ocurre en el fondo del mar, el agua tiende a apagar la actividad. Cuando es al aire libre, los riesgos siguen localizados. Pero cuando ocurre a nivel de la superficie del agua, es cuando los riesgos de tsunami son mayores“.

La causa exacta del tsunami sigue por determinar. De manera menos probable, podría también provenir de un movimiento de masa submarina, como el colapso del edificio volcánico durante la erupción, indica Robin Lacassin, también geofísico del IPGP.