Sin Censura / Nueva etapa

Una nueva etapa vive el Poder Judicial, con trabajo coordinado entre los tres poderes del estado y con unas finanzas más que sanas. En lo primero coincidieron tanto el gobernador Marco Mena como el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), Mario Antonio de Jesús Jiménez Martínez. En lo segundo, lo dice el magistrado y lo confirma el incremento sustancial que ha tenido el gasto de ese poder.

Ayer ese fue el mensaje que escucharon legisladores, alcaldes, funcionarios estatales y federales, líderes de partidos y titulares de organismos autónomos, quienes arribaron a presenciar el informe de Jiménez Martínez.

Aunque hay muchas cosas por hacer y existen pendientes en materia de transparencia, el informe reunió a la clase política, a los sectores y grupos de poder en Tlaxcala.

Al cónclave se dieron cita personales como Sandra Chávez Ruelas, Presidenta Honorífica del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF); Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, Presidente de la Comisión Permanente del Congreso del Estado; el General de Brigada Diplomado de Estado Mayor, José Joaquín Jiménez Cueto, Comandante de la 23 Zona Militar; Rafael Guerra Álvarez, Presidente de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de la República Mexicana, así como consejeros electorales, magistradas y magistrados de los tribunales Electoral y de Justicia Administrativa,
Ahí, incómodo tuvo que estar el magistrado Héctor Maldonado Bonilla, quien hace seis meses fue destituido de la presidencia del Poder Judicial. Las palabras de que el Poder Judicial vive una nueva etapa, le cayeron como balde de agua fría.

Jiménez Martínez afirma que el TSJE goza de una nueva etapa y realidad, en la que quedaron atrás las confrontaciones externas e internas, además de gozar de finanzas sanas y que “ahora sí, en un hecho sin precedentes, se hace obra pública”.

Contrario a lo que ocurría con su antecesor, que no pudo o no quiso lograr un trabajo coordinado con los poderes Ejecutivo y Legislativo, el nuevo presidente estimó que ese fue el principal logro de sus seis meses de gobierno al frente del Tribunal.

“Un aspecto fundamental para entender la fortaleza institucional que hoy vive Tlaxcala, sin duda lo encontramos en el entorno de colaboración que existe entre sus poderes estatales… lo encontramos, en el respeto a las atribuciones constitucionales de cada uno de ellos, y en la sinergia de esfuerzos, para lograr las mejores causas de los tlaxcaltecas… En este particular, es pertinente reconocer, que el Poder Judicial del estado ha encontrado en el titular del Poder Ejecutivo, el gobernador Marco Mena, los valores institucionales antes descritos, por lo que en franca coincidencia y correspondencia, a su visión de Estado”, dijo.

La afirmación seguro caló en Maldonado Bonilla quien, al término del acto, por cortesía política solo accedió a tomarse algunas fotos, pero después “huyó” por la parte trasera del salón en donde se realizó el informe.

La coincidencia del trabajo coordinado, con respeto a las facultades y deberes de cada poder, que ayer tuvieron el Ejecutivo y el Judicial, así como el Legislativo, hacen abrir esperanzas de que hay una nueva realidad, pero todo lo anterior puede irse al retrete si los ciudadanos de a pie, la sociedad en general, tiene impedimentos para allegarse de la justicia.

Está claro que la división de poderes no es confrontación ni tampoco sumisión, pero los ciudadanos quieren que sus autoridades cumplan con el deber constitucional que a cada una le asiste. Ni más ni menos.

La justicia abierta, la rendición de cuentas, la transparencia en la asignación de obras y contratación de personal, así como el servicio civil de carrera y la asignación de estímulos en el Poder Judicial son aspectos que deberán mejorarse. Lo hecho ahí está, pero falta mucho más.