Sin Censura / Morirse en la raya

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, va a morirse en la raya y con su narrativa, la misma que le funcionó para llegar a la máxima magistratura del país.

Por eso no va a apoyar ni a rescatar, vía programas ni misceláneas fiscales, a los potentados –quizá lo haga artificiosa y selectivamente-, porque para él primeros son los pobres; aunque a veces no se ve nada a favor  ni de ellos ni de la clase media, que somos el grueso de la población.

El presidente ya anunció que seguirá adelante con su plan de gobierno como si no estuviéramos en la mitad de una grave situación mundial, que hasta anoche, cifras oficiales, hablaban de 125 muertos por Covid-19 y 2 mil 239 contagios.

El número de enfermos, por desgracia, avanzan, y los efectos de ésta pandemia se sienten y se agravarán en los próximos días.

Pese a ello, el mandatario no quiere apoyar a los generadores de empleos, pues asegura que no habrá más Fobaproas y que ese tipo de estímulos son parte del neoliberalismo, de la mafia del poder y toda la perorata que usa en esa narrativa antisistema que en su momento le ayudó para acceder al poder.

Ahora, como jefe del Ejecutivo, forma parte del sistema, aunque habla de uno nuevo, ese que encabeza la cuarta transformación del país.

A cambio de apoyar a los generadores de empleo, por ejemplo las Mipymes –que aportan 72 por ciento del empleo y el 52 por ciento del Producto Interno Bruto-, la narrativa del presidente es que él, como papá gobierno, creará 2 millones de empleos “plenos”.

Es decir, que antes de que concluya el año habrá estas nuevas fuentes laborales, las cuales, ojalá sean formales, permanentes con seguridad social y no solo con programas sociales, como Jóvenes Construyendo el Futuro.

El mandatario reitera, en su narrativa, que no va incrementar impuestos, además de que devolverá más rápido el IVA, dará algunos créditos a pequeñas empresas formales e informales. Pero todo queda en expectativa; no hay claridad.

En cambio, la apuesta, como ha sido su narrativa, es la de fortalecer al Estado, sin siquiera coquetear al sector privado; apuesta por incrementar el consumo popular como motor de la economía, deja a los empresarios, de todos tamaños, la responsabilidad de buscar apoyos en donde sea, menos del gobierno.

El presidente busca morirse en la raya: su narrativa le ayudó para acceder al poder; ojalá le ayude para mantener la gobernabilidad.

Al margen

El gobernador Marco Mena ocupa el quinto lugar respecto al mejor manejo de la crisis por Covid-19, de acuerdo con la reciente encuesta de la empresa México Elige.

Se ubica debajo de sus homólogos de Hidalgo, Yucatán, Sonora y Baja California Sur, según el ranking de la casa encuestadora.

Los niveles de aprobación son positivos, ya que 82 por ciento de los ciudadanos tlaxcaltecas avalan su trabajo en la actual emergencia epidemiológica.

Por su parte, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien insisto, se morirá en la raya con su narrativa, parece lejos de esos niveles según la medición, que le otorgar una aprobación promedio de 50.4 por ciento con respecto a la manera en que enfrenta la crisis por coronavirus en el país.

En Tlaxcala, los preparativos para la emergencia empezaron desde el 31 de enero, cuando la OMS declaró la pandemia por Covid-19.

En febrero, el sector salud se fortaleció, y en marzo, cuando los contagios comenzaron en México, Tlaxcala ya se había adelantado con medidas que eventualmente se anticiparon a las fases 2 y 3 de la contingencia.

Sin duda, uno de los méritos de Marco Mena, de cara a la emergencia nacional, es la atención permanente del escenario nacional y local, para la toma de decisiones.

El escenario electoral de Tlaxcala y México, como del mundo, cambiará a partir de Covid-19… Y, el poder político estará entre las manos de aquellos que sepan mostrar el mayor grado de empatía hacia los demás.

Mientras, la mayoría de nuestra población bajó los brazos del cuidado y parece que se relajó, porque ya 17 casos positivos por Covid-19 y 79 más están como sospechosos, en espera de resultados de sus evaluaciones.