Sin Censura / La plaga de la corrupción seca al agro

La corrupción florece en los campos de la burocracia y las praderas de las dependencias gubernamentales, y es en la herencia que dejó la otrora Secretaría de Agricultura, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en donde las nuevas autoridades federales deben meter mano.

En esa dependencia, ahora denominada  Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), ha habido tierra fértil que abonada con la impunidad y el manejo mercantil y político de organizaciones, han hecho que la productividad de la tierra se diluya en perjuicio de los verdaderos campesinos.

No son pocos los señalamientos de impunidad, abusos y excesos cometidos por ex funcionarios de la dependencia federal, como el entonces delegado, Jaime Garza Elizondo, el subdelegado de la dependencia, Leodegario Morales Escobar y el otrora subdelegado agropecuario, Valeriano Sanmiguel Sánchez.

Ellos han sido denunciados ante la Procuraduría General de la República por cometer excesos, como quitarles los recursos a los beneficiarios, asignar a los proveedores y cobrar a éstos por vender sus productos. Un círculo de corrupción millonaria en la que nadie hizo nada y solo se perjudicó a los productores.

La triada fue denunciada por la posible comisión de diversos delitos y omisiones en el ejercicio de sus funciones, porque, presuntamente, incurrieron en diversas ilegalidades y en actos de corrupción, que pusieron en riesgo la entrega de apoyos a por lo menos 3 mil 86 campesinos de la entidad.

Ello luego de que dieran de baja, sin justificación ni juicio legal de por medio, del padrón de proveedores de semilla de maíz híbrido y fertilizantes a la empresa tlaxcalteca Agro Negocios Arrotec y en su lugar “impusieran” a una firma tamaulipeca con razón social Semillas Mejoradas Jebla, asentada en Ciudad Victoria. Obvio,  ligada a los otrora funcionarios

Por ello, llama la atención la denuncia e imputación hecha por el líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Heriberto López Briones, quien advierte que el nuevo gobierno federal debe remediar la corrupción que hay en la Sader, donde jefes de programas y de los Centros de Apoyo al Desarrollo Rural (Cader) manipulan los recursos.

La imputación no es menor, pues advierte que los funcionarios “rasuran” los beneficios que deben llegar a los campesinos para que ellos los reasignen o lucren con los mismos.

Muestra de ello es que, trascendió, que a 18 días de que concluya el ejercicio fiscal, del cual el gobierno federal seguramente ya cerró, o está por hacerlo, su contabilidad, los campesinos no han recibido la totalidad de los apoyos que les asignaron.

Por ejemplo, hay productores que les liberaron cartas de apoyo para insumos como fertilizantes y de una tonelada asignada, solo les han entregado 500 kilos. Esa es la constante.

Por eso, el clamor de los hombres del campo no es un asunto menor y quizá con el nuevo gobierno, se aviva la esperanza de que las cosas pueden cambiar.

Sin embargo, el arribo y cobijo de Leodegario Morales Escobar en las huestes de Morena y de la cuarta transformación puede enterrar las ilusiones de cambio, pues este personaje ha sido denunciado por defraudar, engañar y actuar de manera desleal hacia los hombres del campo. En suma, es imputado de actuar en contra de los principios del presidente Andrés Manuel López Obrador, como son: no robar, no mentir y no traicionar.

La plaga de la corrupción en el sector agrario gubernamental debe exterminarse, pero no será ni con buenas intenciones ni discursos, porque hay calamidades que deben terminarse desde la raíz y no dejar que jamás vuelvan a aparecer.