Sin Censura / Hacer de las suyas

Los integrantes de la LXIV Legislatura local parece que ya quieren hacer de las suyas. Con 20 días en el cargo, algunos congresistas ya enseñaron el cobre y ya han dado muestras de que lo suyo es y será el interés por los beneficios personales y económicos.

Con la bandera de ser distintos a sus antecesores, los nuevos diputados han acordado una serie de medidas que, de inicio, parecieran llevar al Poder Legislativo a un mejor nivel en materia de transparencia, rendición de cuentas, trabajo legislativo y manejo financiero.

Pero son solo acciones maniqueas, y maquillaje de oropel, porque en el fondo quieren hacer de las suyas para lograr posiciones y beneficios personales.

Una de las acciones que decidieron emprender es la de revocar las 34 plazas laborales que sus antecesores asignaron a familiares, hijos, sobrinos y personal afín a ellos, por lo que, en los próximos días, serían dados de baja de la nómina y liquidados como empleados del Poder Legislativo.

De acuerdo con fuentes consultadas, la decisión obedece a las irregularidades detectadas en las asignaciones poco clara de esos espacios, así como la carga presupuestal, no contemplada, que esas plazas representan, en especial, porque casi una decena de esos espacios tienen asignados salariales que llegan hasta los 74 mil pesos mensuales.

Sin embargo, ni tardos ni perezosos, algunos de los legisladores de Morena han planteado al interior de la LXIV Legislatura local que esos 34 espacios, pactados con el Sindicato 7 de Mayo, se mantengan en reserva para el próximo ejercicio fiscal, a fin de que sean entregados a personas propuestas por los actuales congresistas.

Pese a que llegaron con la bandera que enarbola la Cuarta Transformación, de no robar, no mentir y no traicionar, ya quieren hacer de las suyas, así que de concretarse un nuevo pacto con quien se ostenta como líder de los burócratas, Édgar Tlapale, las plazas otorgadas en el último suspiro de la pasada legislatura serán canceladas sólo por unos meses.

Pero éstas muy pronto aparecerán en nuevas manos, que serán ni más ni menos que en aquellas que dispongan los impolutos de la nueva legislatura que ya empezaron a querer a hacer de las suyas.