Sin Censura / De ocurrencias, pendejos y corruptos

La lucha al interior del Poder Legislativo de Tlaxcala está a todo lo que da y parece que no habrá tregua. A 15 meses de concluir su mandato, los integrantes de la LXIII Legislatura ya trazaron lo que será y cómo será su debacle, el fin de su labor parlamentaria estará enmarcada por las confrontaciones y la lucha por el poder que les queda. 

Lo vivido la semana pasada en el Congreso del estado, en donde a la sazón de una reforma legal en materia de paridad y violencia política en razón de género, derivó en una serie de vendettas y cobro de facturas, es muestra de lo que ha sido esta legislatura y advierte lo que viene. 

La calificación de los integrantes de la LXIII Legislatura local se la han dado los propios congresistas. Un parlamento de ocurrencias y de pendejos y corruptos. Esos epítetos los pusieron ellos, los diputados Mayra Vázquez Velázquez, el primero, y Víctor Manuel Báez López, los segundos, ambos representantes de Morena.

De ocurrencias porque, como sucedió en el pasado inmediato, una nueva mayoría simple se adueñó de los espacios de los cuales en algún momento, sintieron, fueron excluidos. Un grupo de cinco legisladores de Morena, apoyados por ocho de sus homólogos, cobraron una deuda de inicio de legislatura, cuando fueron soslayados y minimizados en la integración de comisiones.

De pendejos y corruptos, como acepta que son el morenista Báez López, porque en un parlamento priorizan la diatriba, los insultos, la agresión en lugar de consensos, acuerdos y la razón, propio de hombres y mujeres con algo de inteligencia; lo poco que se negocia es en torno a dividendos y ganancias económicas, sino me cree, ahí están “los fondos moches”. 

El oportunismo, la falta de experiencia y la soberbia cobran facturas en todos los niveles y sectores, pero quizá en el de la política se hace más evidente. La gran mayoría de los diputados están, al parecer, enfermos de poder, aunque esto se hace más crítico en la fracción parlamentaria de Morena, responsable del derrotero de esta legislatura.

La bancada mayoritaria es sin duda la responsable de las ocurrencias, del pendejismo y de la corrupción, porque las diferencias al interior de ésta, enriquecidas por intereses externos centrados en la sucesión gubernamental, han hecho que la función legislativa la hayan sepultado solo para saciar sus intereses personales y eso que nos habían prometido que eran distintos y que “juntos harían historia”, pero no así.

Con todo esto, los diputados de Morena han hecho un caldo de cultivo para que haya ganancias en diputados de otros colores, quienes han aprovechado la ocasión para sacar sus propios dividendos.

Mientras tanto, el pueblo, que necesita mejores leyes y políticas públicas para enfrentar la realidad, tendrá que esperar a que lleguen los nuevos inquilinos del Palacio Legislativo, porque los actuales, parece que ya no tienen remedio.