Sin Censura / Adiós congruencia 

Se esfumó la esperanza de la congruencia, porque no habrá poder humano que deje sin efecto las dos patentes de notarios que el gobierno anterior dejó a favor del ex secretario de Gobierno, José Aarón Pérez Carro y de Antonio Flores Sánchez, yerno de la mandataria, Lorena Cuéllar Cisneros.

A pesar de que el gobierno del estado vetó las reformas a la Ley del Notariado, parece que no hay ni la mínima intención de revocar esos beneficios.

Cuando se pensó –ilusamente- que había en esta administración los visos de congruencia con la tríada de principios que enarbola la Cuarta Transformación, al vetar diversas reformas aprobadas por los ex diputados locales, el propio gobierno nos hace despertar a la amarga y triste realidad.

Aunque de inicio fue vista como una buena señala el veto a las reformas legales, en la era del no robar, no mentir y no traicionar, lo cierto es que han empezado con la defensa de las nuevas patentes; cómo no hacerlo, si fueron entregadas al yerno de la gobernadora y al ex funcionario estatal.

Ello porque el fondo del asunto del veto se centra en la idea de que el Ejecutivo del estado estaría acotado en la asignación de dichas patentes, pues los propios notarios “crearían extensiones de notarías y eso aumentaría el costo de los servicios”, detalló la propia Cuéllar Cisneros al defender la impugnación de esas reformas.

Además, el discurso oficial es que la reforma ha sido discriminatoria para varios sectores de la población, pues las disposiciones que aprobaron los ex diputados solo generarán más gastos por los servicios de los fedatarios.

Sin embargo, parece que hay la intención de no tocar la presunta inmoralidad –con visos de ilegalidad- de las patentes otorgadas a Pérez Carro y Flores Sánchez.

Es más, insisto, al interior del Poder Ejecutivo aseguran habrá una defensa férrea para garantizar que éstas queden firmes, y no haya quien se oponga al regalo otorgado por el ex gobernador.

Muestra de lo anterior es la posición pusilánime, convenenciera y hasta complaciente de los integrantes de la agrupación de notarios de Tlaxcala, que han decidido callar ciegamente a lo realizado a favor de los dos nuevos socios.

No se quieren pelear y mucho menos iniciar un litigio en contra de esas asignaciones por temor a perder las canonjías que esa posición les genera. Dicen que no se pelearán con la patrona, total, “trabajo y negocio hay para todos”.

Ha quedado claro que no habrá cambio en la asignación de notarios y con ello, pierden la oportunidad de demostrar que en este gobierno ni se robará, ni se mentirá ni traicionará al pueblo.

Al margen
Los diputados locales siguen dando de qué hablar. Ayer además de confirmar su sumisión al Ejecutivo estatal al no poner objeción a la unción de Ernestina Carro como Procuradora, también ratificaron sus lacerantes limitaciones, esas que los hacen confundir la gimnasia con la magnesia.

Por ejemplo, la diputada de Fuerza por México Reyna Flor Báez Lozano calificó de histórica la designación de Carro Roldán como nueva titular del Ministerio Público, pues aseguró que con ello “los tres poderes del Estado estarán encabezados por mujeres (sic)”. La legisladora confundió al Poder Judicial, que preside el magistrado Héctor Maldonado Bonilla con la Procuraduría, instancia que por cierto no es autónoma.

En tanto, la petista Leticia Martínez Cerón aseguró que la designación de Carro Roldán era un hecho histórico para Tlaxcala, pues se convierte en “la primera ocasión” que la Procuraduría estaría encabezada por una mujer. La novel congresista ignora que en el pasado reciente Alicia Fragoso Sánchez ocupó esa misma posición.

Mientras que el diputado de Morena y ex alcalde de Ixtenco, Miguel Ángel Caballero Yonca hizo un verdadero papelón en la tribuna del Poder Legislativo, cuando, al tratar de congratularse con la nueva funcionaria, terminó por cambiarle el género.

“Primero que nada, en Morena queremos felicitar a la licenciada Ernesto Carro Roldán, porque acabamos de elegir por unanimidad…”, espetó.

Parece que nuestros nuevos legisladores se esmeran en pegar petardos y hacer ridículos.