Sin Censura / Adiós, bye

Que disfrute sus últimos 30 días de fama, porque no hay, ni habrá, fuerza humana que le permita gozar de otros cuatro años de excesos y abusos, y de muy poco quehacer a favor de las garantías individuales.
Literal, los días de Víctor Manuel del Cid Prado Pineda están contados, y aunque intentó quedarse por un período más, su suerte está decidida; en su terca ilusión, se ha quedado solo y no habrá ni diputado y mucho menos candidata al gobierno del estado que abogue por su continuidad al frente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), como ya lo ha mendigado.
El Ombudsperson, que se siente el Mauricio Garcés de Tlapancalco, no logró convencer a sus socios de mantenerlo en el cargo de presidente de la CEDH, por lo que tendrá que ir alistando sus cajitas para dejar limpia la oficia a partir del 11 de junio.
Le quedan 30 días para limpiar sus porquerías, abusos y excesos, tanto en cuentas públicas como en otros aspectos administrativos y personales, de los cuales, en el Órgano de Fiscalización Superior, le tienen lista su carpeta.
Nadie le puso el pie a tan engreído funcionario, el peor que ha tenido el organismo; no hacía falta, solito se puso “la pata”, una y 100 veces, porque sus ínfulas y sentirse un Adonis, lo traicionaron al darse vida de millonario.
Las irregularidades detectadas suman más de 4 millones de pesos, y la mayoría tienen que ver con presuntos excesos atribuidos a del Prado Pineda en los años 2018 y 2019, por lo que, lejos de pensar en su ratificación o designación para un nuevo periodo, debería hacer cuentas para resarcir el presunto daño patrimonial que ha dejado.
Los excesos y la gran vida que se dio el funcionario defensor de los derechos humanos a costa de los impuestos de los tlaxcaltecas fue la constante; pago de comidas, hoteles, vuelos de avión, visitas a otras entidades, viandas, arcones, y hasta sufragar los costos de casetas de peaje para que siguiera estudiando el angelito, fueron algunos de los abusos de quien, sin empacho, aspira –sin ninguna posibilidad- a presidir nuevamente la CEDH.
El daño patrimonial de 2018, por 3.1 millones de pesos, ha sido más que documentado, con sus viajes, con acompañante de por medio, a Europa, así como a Estados Unidos entre otras, fueron algunas de las joyas que nos regaló.
Y para 2019, las cosas no cambiaron; los abusos en la aplicación del gasto continuaron hasta superar el millón de pesos en daño patrimonial.
En sus aires de grandeza y conquistador, el funcionario pagó 782 mil 439 pesos por concepto de renta de 8 vehículos Vento y una camioneta Tiguan, obviamente para su servicio, fueron parte de los abusos.
También ordenó pagos por 84 mil 811.10 pesos por concepto de seguro de las nueve unidades vehiculares que rentaron.
De paso, efectuaron, a su nombre, el pago de 70 mil 67.19 por consumo de alimentos por diversas reuniones de carácter institucional, que justificó como encuentros con medios de comunicación, funcionarios de instituciones gubernamentales y personal de la misma Comisión.
Como muestra de los excesos del muchacho alegre, en el año 2019, la Comisión realizó erogaciones por 11 mil 462.9 pesos “a favor del presidente del Organismo, por la adquisición de dos pares de lentes con un precio de 5 mil 983.65 y 5 mil 479.26”.
Nos adelantan, como era de esperarse, que la cuenta pública de 2020 de la CEDH viene con mismos excesos, porque el señor se siguió dando la gran vida a costa de los tlaxcaltecas.
Con todo esto, y su mala imagen, no hubo diputados que al final quieran defenderlo; lo dejaron participar en el proceso de designación, pero fue para evitar algún litigio, pero no tienen ninguna posibilidad, me afirman, de seguir en el cargo y con esos abusos.
El señor del Prado Pineda bien haría, en lugar de pretender su ratificación, buscarse un buen par de abogados (de esos que no copian y que si saben litigar), así como un experimentado contador, para que le ayuden a salvar su pellejo ante los excesos cometidos y las observaciones millonarias que tiene pendiente de saldar ante el OFS.
Adiós, bye señor del Prado Pineda. Por dignidad, ya no haga más desfiguros, esos que han dañado y enlodado tanto a la noble institución que es la CEDH.