Sin Censura / A Tlaxcala le estamos fallando

Algo está fallando en materia de seguridad; los tres niveles de gobierno y la sociedad, no estamos haciendo bien lo que nos corresponde o lo realizado a últimas fechas, ha sido insuficiente para detener hechos violentos, actos delictivos y expresiones de barbarie.

Todos tenemos algo de responsabilidad, pero sin lugar a dudas, los tres niveles de gobierno, como cabezas del monopolio de la seguridad pública, no han sido asertivos.

El presidente de la Conferencia de Alcaldes de Tlaxcala (Conat), Francisco Villareal Chairez reconoció que autoridades municipales han sido rebasadas por la inseguridad que ya existe en la entidad.

Y cómo no los va a rebasar la delincuencia cuando la mayoría de los alcaldes le han fallado a Tlaxcala en lo que les toca, al priorizar la contratación de personal policiaco por amiguismo, compadrazgo y pago de favores políticos y sociales.

Ya lo habíamos advertido en este mismo espacio, porque de los 2 mil 107 policías municipales que existen en la entidad, mil 710 de los carece del certificado de Control de Confianza, lo cual evidencia que no hay ni garantía ni control en torno a las personas que se contratan como policías en los municipios.

Además, hay un déficit de personal, ya que los 3 mil 819 policías que hay en la entidad, tanto estatales como municipales, son insuficientes; hacen falta otros 775 efectivos policiacos para cumplir con las normas internacionales. Pero quieren ahorrarse unos pesos.

Tampoco hay equipamiento, mucho menos adiestramiento suficiente en el rubro de control, prevención y reacción a actos delictivos. Y ahí están los resultados, como dice el edil de Yauhquemehcan, las Comunas ya fueron rebasadas.

El gobierno del estado también debe hacer su parte, porque lo efectuado hasta ahora no ha redituado lo esperado. Debe revisar los protocolos para atención y cuidado de personas ante actos como los ocurridos el fin de semana, en donde personas linchan a presuntos delincuentes y otros, tratan de hacer justicia por mano propia; no se puede tolerar que una turba haga juicios sumarios para atentar contra la vida.

El Poder Judicial también debe hacer lo propio; la falta de una debida capacitación de los impartidores de justicia ha hecho que el sistema penal acusatorio sea el salvoconducto de verdaderos maleantes que más tardan en pisar la celda que en salir nuevamente a delinquir.

El gobierno federal también debe hacer su parte. Según en Tlaxcala ya hay una avanzada de 410 efectivos de la Guardia Nacional, los cuales coadyuvarían en las acciones de prevención y combate a la delincuencia. Pero su presencia no se siente todavía.

En los hechos del pasado fin de semana no los vimos.

En todos estos casos, para muchos, hay una crisis de autoridad, la cual puede ser superada con la modificación de prácticas de algunas de las personas en las cuales recae la función pública y que no cumplen con ésta. Una crisis del Estado de derecho implica cambiar el conjunto de su arquitectura institucional y constitucional; es tiempo de revisar esa condición.

Y la sociedad tenemos mucho de responsabilidad, más de la que creemos. Seguimos comprando piratería, celulares en mercados y tianguis los cuales son de dudosa procedencia, refacciones de autos o piezas de chasis en lugares no autorizados, lo mismo semillas, granos, bebidas extraídas de manera ilícita de los ferrocarriles.

Además, no hay una debida educación de valores en casa, ésta la dejamos en manos de profesores, en la escuela.

También, ante hechos delictivos, pese a ser víctimas, muchos ya no acudimos a presentar la denuncias, o no les damos seguimiento a las presentadas con el argumento de desconfiar en nuestras autoridades o la alta carga de burocracia y vicios de ésta.

Es tiempo en que todos hagamos lo que nos corresponde, porque todos, sin excusa, le estamos fallando a Tlaxcala.