Sin Censura / A la basura el bono democrático

Varias autoridades municipales de Tlaxcala parece que están decididas a tirar al bote de la basura el bono democrático con el que salieron victoriosas el pasado 6 de junio; toda la expectativa que había en torno al cambio de autoridades se esfumó en menos de tres semanas. El municipio de Huamantla es uno de esos casos, en donde la gente empieza a considerar que “estaban mejor cuando creían que estaban peor”.

En varías demarcaciones de la geografía estatal, los nuevos inquilinos de los palacios municipales se la han pasado culpando al pasado reciente de las condiciones que ahora enfrentan; quizá creyeron que gobernar una Comuna era algo así “pan comido”. Aunque hay sus muy honrosas excepciones.

En campaña denostaron a sus antecesores y en ya en el cargo, siguieron con lo mismo –con razón y sin ésta-, culpando a los demás, en mucho, de la ineficacia de sus acciones, pese que aseguraron que sus proyectos de gobierno eran la salvación de sus respectivas demarcaciones.

La realidad es una muy distinta a la que dibujaron a los electores; porque no han encontrado la forma de echar a andar, al menos, una mínima parte de todo aquello que prometieron.
Todo se ha quedado, en casos como el de Huamantla, en una alternancia política sin cambio estructural.

Muestra de ello es, por ejemplo, la ratificación en el cargo de vocero a Jesús Abraham Espinosa Flores, quien ocupó ese mismo cargo en la administración del priista Jorge Sánchez Jasso, ex munícipe que siempre defendió y apoyó para mantenerlo en el cargo por 4 años y 8 meses, pese a sus exiguos resultados, su sectarismo y desdén por diversos medios de comunicación de la región.

Más allá de sus capacidades, parece que esta ratificación, la cual ha despertado malestar no solo entre los reporteros de la fuente sino en el mismo equipo del alcalde y desde luego, en sus antecesores, obedece a que el licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Realística de México, es utilizado ya como “Garganta Profunda” de Huamantla.

Ese fichaje no es más, así ha sido manifestado por el empleador, que una ardid para conseguir información, filtraciones y datos de su antecesor, que van desde el uso de cuentas de redes sociales, perfiles y uno que otro desliz personal, para usarlos en contra de la familia Sánchez Escamilla. Triste, pero cierto, hay gente muy malagradecida.

Con esa visión, por ejemplo, el munícipe lejos de abocarse a atender las diversas problemáticas que aquejan a la Comuna y a establecer políticas públicas a favor de la población, se ha enfrascado en infernillos que están por acabar con el bono democrático.

Parece que los índices de inseguridad están al alza; el comercio informal fue agredido por personal, sin tacto, de su administración y la lista de pendientes continúan, lo que confirma que no es lo mismo ser borracho que cantinero.

El edil Salvador Santos Cedillo sin duda fue un buen candidato, que, con la coyuntura de tener dos pésimos adversarios, sus bonos se acrecentaron.

Pero ahora, debe tener claro que la campaña ya terminó; la gente está harta de más promesas, algunas sin sentido e incumplibles, por lo que demanda hechos en beneficio de la sociedad, porque con 21 días en el cargo, la gente empieza a considerar que estaban mejor cuando creían que estaban peor.