Sin Censura / A cambiar el chip

Trabajo coordinado y oficio político siempre darán mejores resultados en la función pública y a eso creo que le quieren apostar los legisladores federales y locales de Morena con el Ejecutivo estatal, Marco Antonio Mena Rodríguez.

Por ello, a propuesta de la cúpula estatal de Morena, el mandatario y legisladores afines a la cuarta transformación sostendrán una reunión con el mandatario estatal, que de no haber cambios será el próximo viernes por la tarde, en sede por confirmar.

Los temas serán la gobernabilidad, seguridad, salud, campo y educación, pero en especial, los congresistas federales y estatales buscan establecer una nueva relación con el Ejecutivo estatal en la que sus gestiones sean atendidas y resueltas en el ámbito estatal.

Además, buscarán limar las posibles asperezas que persisten, sin someterse a los designios del mandatario priista, por las decisiones adoptadas en el Congreso local.

Tienen claro que el veto que el gobernador ha hecho en tan solo seis meses a cuatro decretos de los legisladores obedece en gran parte a la ausencia de oficio y cortesía política. Más allá de las presuntas ilegalidades de los resolutivos, saben que éstas pudieron superarse a partir del diálogo y acuerdo previo.

Ya sufrieron el mismo resultado con los alcaldes, quienes en su mayoría rechazaron, por las mismas condiciones de desatención y cortesía, las reformas constitucionales para que las cuentas públicas fueran entregadas mensualmente.

Por ello, ambos poderes quieren que las cosas cambien. De este encuentro, mucho dependerá.

Pero también estará en la mesa de diálogo la apertura que quieren tener diputados locales y federales, así como senadores, para gestión y atención de peticiones en materia de salud, educación, campo y seguridad, ya que consideran que las puertas locales están selladas.

El intento de nueva relación entre la cuarta transformación y el gobierno estatal priista no es fortuita. El pasado fin de semana Morena dejó muy en claro a sus representantes populares que no deben inmiscuirse en las acciones del gobierno federal, en los diversos programas y mejor, se aboquen a mejorar sus relaciones con los gobiernos estatales con los que “cohabitan” en la esfera política.

Más allá de quién es el autor de la idea de esta reunión, ni los fines que cada uno busque en lo particular, lo cierto es que Tlaxcala necesita de la coordinación de acciones sin distingo de colores ni partidos, porque queda claro que en los 180 días de funciones de los nuevos diputados locales y los legisladores federales, pocos han sido los beneficios y logros para la entidad.

Al margen.

Lo adelantado en este espacio ayer se confirmó. Lo mal planeado sale peor ejecutado.
El Foro de Consulta Estatal para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024, resultó más que descafeinado por todo lo anticipado en Sin Censura desde ayer.

La delegada estatal de Programas de Desarrollo Integral de la Federación, Lorena Cuéllar Cisneros en el pecado de no convocar a todos los alcaldes, legisladores, titulares de organismos autónomos, poderes y hasta aliados de partido, llevó la penitencia, porque contrario a lo que ocurre en otras entidades, el foto de Tlaxcala fue más que un fracaso.

Por eso llama la atención el sentido de su intervención en este cónclave, cuando asegura que este ejercicio de recabar la opinión ciudadana para enriquecer la propuesta del PND, se ha realizado en cada sexenio, pero “en esta ocasión va mucho más allá” de la necesaria atención a la norma constitucional, pues se trata del plan que habrá de articular a la Cuarta Transformación de la vida pública. Tenemos la enorme responsabilidad de participar, escuchar y dialogar entre todos para generar una serie de propuestas y reflexiones que permitirán articular las políticas de Estado”.

Pero entonces por qué de la exclusión y el sectarismo con el que manejó este foro, el cual fue desdeñado por el propio secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán.