Jueves Taurinos / Realidades taurinas

Vaya comentarios los que recientemente emitió el novillero tlaxcalteca Eduardo Domínguez a través de una columna de opinión, en donde cuestionó severamente el actuar del Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino encabezado por Luis Mariano Andalco López.

En un ejercicio no únicamente de protesta y denuncia, sino también de sinceridad con él mismo, Eduardo cuestiona la poca presencia de jóvenes figuras en Tlaxcala que hagan frente al semillero de toreros que representan otros estados, por ejemplo, Aguascalientes.

En algo estamos de acuerdo con él, actualmente el novillero ha dejado de interesar, pero no únicamente en Tlaxcala, sino a nivel nacional. Lo cierto es que en nuestra taurinísima entidad hay carencia de torerillos con personalidad y carisma para ser figuras en un corto y mediano plazo.

Hay novilleros que simplemente se estancaron, o que, en su afán de convertirse en exponentes importantes del toreo, se han convertido en una copia fiel de sus mentores, una escuela en Tlaxcala capital da fe de ello, y hasta el aficionado menos entendido se da cuenta.

Ahora bien, también hay novilleros tlaxcaltecas que por más oportunidades que se les ha dado, siguen sin desarrollar un toreo de calidad. Evidentemente para ser torero hay que tener facultades y maneras para ello, pero, sobre todo, horas de campo plaza, de lo contrario esto se convierte en un ejercicio de querer y anhelar, pero no tener aptitudes para ello.

Y lo mismo pasa con algunos muy jóvenes matadores de toros en Tlaxcala. Los casos podríamos citarlos, pero basta con ver los carteles que se anuncian con cierta cotidianeidad en nuestro estado para darnos cuenta quiénes son los que siempre están en la cartelera, pero que poca resonancia dejan tras su actuación.

La fiesta de los toros atraviesa por una difícil etapa en la que carecemos en todo el país de toreros con arraigo y que, al conjuro de su nombre, las plazas registren, cuando menos, media entrada.

En Tlaxcala, lo he dicho en diversas ocasiones, la fiesta está por convertirse -si es que no ya lo es-, en un “Club de Toby” en el que solo los amigos caben.

Esto debe ser como toda actividad que busca relevancia y resonancia hacia el público, si no hay apertura a otro tipo de audiencias, el círculo de “clientes” o, en este caso diletantes, cada vez será menor y con la tendencia clara a que haya menos espectáculos taurinos en México y, desde luego, en Tlaxcala.

Hemos sabido de gente del toro que “tapa” a promotores de la fiesta, a jóvenes aficionados que desean aportar algo a este gusto de miles, pero que, sorprendentemente, los de pantalón largo se encargan de impedirlo, de eso hablaremos en próximas entregas de este espacio de opinión taurina.