Jueves Taurinos / El político y los toros

Ahora que nos encontramos en una marcada efervescencia electoral en Tlaxcala, valdría la pena comparar algunos aspectos referentes a la fiesta brava con la política, dos asuntos que sin duda gustan a los tlaxcaltecas.

Ahora que en todo México estamos ávidos de una figura que lleve gente a los ruedos y marque tendencia en la fiesta de los toros, podríamos advertir que el escenario no es distinto en el terreno político.

Siempre he comparado los cuadros políticos con los matadores de toros. El público se ve identificado con aquellos toreros que, por su personalidad en el ruedo, ángel, carisma, y desde luego su don de gente fuera de la arena, los distingue de entre los demás.

Lo mismo debería ocurrir con los perfiles políticos que tenemos en México, pues para ser sinceros, son pocos los que actualmente gozan del reconocimiento social con base en una trayectoria intachable.

El candidato o candidata debe estar dotado de personalidad como pocos, caerle bien a la gente, lidiar con el público, saberlo manejar, y tener oído para escuchar sus necesidades. La labor del político es complicada en términos del reconocimiento social, pues en su labor, está la del convencimiento de las masas, casi casi, como la del matador de toros.

Aquel torero que es capaz de emocionar al público con tan solo aparecer en el ruedo al hacer el paseíllo es el que se abre paso más fácil, siempre y cuando sus actuaciones sean sólidas frente al toro. El político no es distinto, son pocos aquellos que su sola presencia inspira respeto y, sobre todo, credibilidad y confianza.

Hoy la clase política está vapuleada en todo el país, el candidato o candidata tendrá que pasar las de Caín para convencer a un electorado cada vez menos creyente en la palabra de aquel que pide su voto.

En Tlaxcala podríamos advertir que tendremos un puñado de candidatos que tienen la personalidad para lidiar con una elección tan compleja y grande como la de este 2021. Ya nos iremos dando cuenta de qué forma le salen a la presión y con qué personalidad, calma y madurez la afrontan.

Insisto, como un torero sale al ruedo a comerse a la bestia dominada, los candidatos tendrán que hacer lo propio en el terreno electoral y, como decimos en la fiesta, “el toro pone a cualquier en su lugar”, lo mismo ocurrirá con la elección, el público, pondrá en su lugar a aquellos que aspiren a un puesto de elección popular.