Mitos y realidades de los productos blindados

Cuando se trata de salvaguardar nuestra seguridad o la de nuestra familia no debemos arriesgarnos, y en el caso del blindaje, no debe haber ningún margen de error porque lo podríamos lamentar toda la vida; es por esto por lo que los especialistas del Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB) aclaran algunos mitos sobre el blindaje y la seguridad que los productos blindados pueden proporcionar.

Ignacio Baca Torres, presidente de la Comisión Ejecutiva, indica que el mito más común en materia de protección, es que el blindaje en general es todopoderoso, que protege contra todo, pero no es así, aclara que cada producto cumple una función específica según el tipo y nivel de riesgo o amenaza para la que fue fabricado: “si el usuario cree que por portar un chaleco antibalas no le va a pasar nada, está equivocado; el chaleco solo es para proteger las partes que cubre. Protege principalmente los órganos vitales y si el chaleco está adecuadamente fabricado contra el propósito y nivel de amenaza, claro que va a funcionar”.

Respecto a este último punto, Baca aclara que los chalecos que detienen balas no funcionan contra armas blancas o punzo cortantes y, por el contrario, un chaleco que da protección solo contra estas armas no va a funcionar contra proyectiles balísticos a menos que sea una prenda elaborada para ambos propósitos porque ya existen materiales para esa doble función, pero quien lo necesite debe solicitarlo con esas características.

También aclara que es un mito que un impacto de bala en un chaleco blindado cause alguna lesión grave en la persona usuaria del chaleco. Lo más seguro es que deje un fuerte moretón, pero nada de consecuencias graves que comprometan la vida. Los productos de blindaje corporal deben estar probados y certificados bajo alguna norma internacional, en México la mas utilizada es la norma NIJ.STD-0101.06 que especifica que no se pueden exceder los 44 milímetros de trauma que es lo máximo que realmente el cuerpo humano puede absorber. En primer lugar, el chaleco va a detener el proyectil, luego va a dispersar la energía, y gran parte de eso también lo hará el cuerpo humano, por lo que el resultado será un hematoma, pero no atravesará el chaleco antibalas, de lo contrario el chaleco no estaría probado correctamente en cuanto a su resistencia balística y por supuesto tampoco certificado.

Cabe destacar que un chaleco balístico de nivel NIJ. III-A está hecho para proteger contra balas disparadas por arma corta (revolver y pistola),  no protegerá contra balas disparadas por armas largas (rifle o fusil), para eso se necesita utilizar los insertos balísticos extras que aumentan la capacidad balística del producto y eso solo se hace con placas de nivel NIJ. III o nivel NIJ. IV.

Por su parte, Dulce Tafoya, presidenta de la Comisión de Fabricantes de Vidrios Blindados, señala que entre los principales mitos que hay en su sector es que las películas anti-asalto se venden como protectores contra armas de fuego, cuando la realidad es que este tipo de materiales solamente protege contra asalto de armas blancas, pues no detienen impactos de armas de fuego.

Las películas anti-asalto, al dar cierta rigidez al vidrio, hacen que al golpear el vidrio este no se fracture y no se caiga, es decir, funciona como anti-intrusivo, lo cual solo impide que el delincuente no pueda robar un bolso, por ejemplo, pero no evita que entre una bala.

Otro mito es que los cristales blindados pueden rebotar las balas. La realidad es que el vidrio blindado se compone de varias capas unidas por materiales plásticos de máxima adherencia y forman una sola pieza sólida capaz de resistir las balas de acuerdo con el espesor. Ante un impacto el vidrio siempre se va a fracturar porque no es elástico y la energía de la bala será absorbida por el vidrio, este se va a fracturar, la primera capa es la que siempre se rompe cuando la bala golpea, recibe la energía y la disipa de manera horizontal y de forma paulatina; las siguientes capas plásticas y de vidrio van frenando la bala hasta detenerla. Otra de las particularidades del vidrio blindado es que también reduce las ondas sonoras, así como la sensación térmica y los rayos UV.

Los vidrios blindados tienen un sinfín de aplicaciones, no únicamente para temas balísticos. Hay quienes los colocan como aislante térmico, anti-ruido, anti-huracán, anti-explosivos y, obviamente, anti-intrusión.

Acerca del ciclo de vida útil de los vidrios blindados, Tafoya añade que el plástico no tiene memoria y tiende a regresar a su estado normal, después de cierto tiempo comienza el proceso de delaminación (separación de las placas plásticas), aunque también depende mucho del uso,  del cuidado y si está en sombra porque también les afecta que se sometan a cambios bruscos de temperatura.

“Es importante aclarar que, aunque las capas de un vidrio estén fracturadas, siguen teniendo la resistencia balística, obviamente se cambian por una cuestión estética, pero la resistencia sigue siendo la misma. Normalmente, en el mercado se dan tres años de garantía contra delaminación”, enfatiza Tafoya.

Para finalizar Tafoya comenta: “la vida y seguridad no tienen precio, si tienen dudas sugiero que se acerquen al Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB), con la certeza de que todos los asociados estamos enfocados y comprometidos en cubrir las necesidades de nuestros clientes siempre con el firme objetivo de salvaguardar vidas”.

En lo que se refiere a los automóviles blindados, José Antonio Nader, presidente de la Comisión de Blindaje Táctico, explica que el principal mito es que el blindaje es solo para las fuerzas armadas, empresarios o millonarios, cuando la realidad es que ahora mucha gente requiere de este servicio debido al incremento de la inseguridad en el país, por lo que es un producto que se ha vuelto más cotidiano.

Otro de los mitos es que los autos blindados son pesados y difíciles de manejar. Hoy en día la tecnología es una gran aliada y los materiales de protección, como las fibras aramidas, y los cristales, cuyo grosor se ha reducido, así como han reducido su peso haciendo que los blindajes sean mucho más ligeros que antes.

“Para no caer en equivocaciones al adquirir un auto blindado hay que hacerlo con empresas que están debidamente certificadas. Las empresas que estamos registradas ante la DGSP, a su vez, le compramos a empresas cuyo material está autorizado. Respecto a las demás empresas no se sabe a quién le compran, no se sabe el proceso que llevan de blindaje porque, para instalar el acero y la aramida, hay que tener cierta técnica que garantice un buen resultado”, concluye Nader.