Tres académicos de la UNAM reciben el Premio Nacional de Ciencias y Artes

Tres universitarios recibirán los Premios Nacionales de Ciencias, y de Artes y Literatura 2018: Mónica Clapp, del Instituto de Matemáticas, en ciencias físico-matemáticas y naturales; Ricardo Chicurel, del Instituto de Ingeniería, en tecnología, innovación y diseño, y Angelina Muñiz-Huberman, de Filosofía y Letras, en lingüística y literatura.

Matemáticas de alto nivel

Nada está calculado frente a ella. Su propia teoría se vuelve praxis y lo demuestra: “Las matemáticas son algo que nos permite tener nuestra mente y razonamiento en forma. Son tan importantes porque nos enseñan a pensar y a aprender a hacerlo, es decir, a resolver problemas, plantearlos de manera adecuada y verlos sólo en su esencia”.

Mónica Alicia Clapp Jiménez, investigadora del Instituto de Matemáticas, mereció el Premio Nacional de Ciencias en la categoría de ciencias físico-matemáticas y naturales, “por su sobresaliente aportación en los campos de ecuaciones diferenciales parciales no lineales, los métodos variacionales y topológicos en análisis no lineal, así como la topología algebraica”.

¿Por qué es importante esto? “Porque las matemáticas son algo intrínsecamente humano, es la manera en cómo nos comunicamos con nuestro entorno, con la naturaleza, además, está todo lo que son las aplicaciones de esta ciencia. ¿Se imaginan a dónde iríamos si no tuviéramos computadoras?”

Por ello, afirmó, en México se hacen matemáticas de altísimo nivel, los matemáticos nacionales son reconocidos en las comunidades de la especialidad de todo el orbe, no sólo los de la UNAM. “De eso es de lo que se habla poco: de la capacidad que tenemos en México de incidir en esta ciencia”.

Impulso a la innovación

Para los ganadores del Premio Nacional de Ciencias, la edad es una ventaja, aseveró Ricardo Chicurel Uziel, galardonado este año en tecnología, innovación y diseño.

El especialista en mecánica y energía del Instituto de Ingeniería se incorporó a esta casa de estudios en 1970, donde ha fomentado la innovación en los jóvenes, impulsando la mejora de diseños y procesos existentes, labor que le ha valido la obtención de ocho patentes registradas en México y Estados Unidos.

Para hacer innovación, destacó, se debe tener confianza en uno mismo. “Siempre debes decirte: qué tengo yo de menos que un señor en Alemania o en Holanda u otro país. Tengo un cerebro y puedo pensar algo. Hay que eliminar las ideas de inferioridad que no tienen ningún sentido, ni una base biológica, ni nada. En todas partes hay personas que pueden ser creativas”.

El experto fue quien desarrolló los vehículos eléctricos de pasajeros VEUNAM y el Electrobús UNAM, que ofrece servicio en la Facultad de Química, donde puso en movimiento, literalmente, el sistema hidroneumático de recuperación de energía en el frenado.

Escritora desde los nueve años

El 18 septiembre de 1946, Angelina Muñiz-Huberman (Hyéres, Francia, 29 de diciembre de 1936), escribió su primer cuento, al que le llamó La familia de los pajaritos. Ya a los nueve años tenía la idea de que un día sería escritora, y lo logró hasta hacerse merecedora del Premio Nacional de Artes y Literatura 2018.

Para ella, recibir esta distinción “es un gran honor, una gran alegría. Se siente uno muy feliz. Por otro lado te pone la disyuntiva de que no es un fin, sino un principio, y tienes que seguir mejorando, buscar nuevos caminos, escribir, y seguir adelante mientras la vida dure”.

Reconocida por sus investigaciones en literatura hispanohebrea medieval, novela neohistórica, estudios de la mística sefaradí en la literatura mexicana y por la creación del género de las seudomemorias, Angelina Muñiz-Huberman considera a la UNAM como “mi vida, desde que entré en 1955 a la Facultad de Filosofía y Letras, cuando casi se acababa de inaugurar Ciudad Universitaria. Es mi alma mater y todo se lo debo a ella. Aquí tuve profesores increíbles como Julio Torri, Agustín Yáñez, Luis Villoro, Ramón Xirau y Julio Jiménez Rueda”.

Ensayista, narradora y poeta, se naturalizó mexicana en 1954. Estudió los doctorados en Letras en la UNAM y en Lenguas Romances en la Universidad de Pennsylvania y la City University of New York; también realizó cursos de filología y literatura en El Colegio de México.

La autora de más de 30 libros, como Morada interior, El sefaradí romántico y Dulcinea encantada, recordó que su padre era periodista, en España, y su madre una gran lectora. “El ambiente que yo veía en mi casa era de lectura y escritura. Pertenezco al exilio español de 1939”.

 

 

Fuente: UNAM